
A principios del siglo XVIII se comenzaron a instalar al costado del Riachuelo las primeras barracas y saladeros de cuero, de ovejas y vacunos. Esta era la principal industria del Río de la Plata, y había saladeros, como el del francés Cambaceres, que se instaló cerca de 1830, con más de 300 trabajadores. Muchos de los trabajadores de los saladeros eran vascos franceses y bearneses, una población de 283 personas en total en la zona en 1855.
